Ensayo sobre la ceguera
Posted: jueves, 15 de abril de 2010 by Antonio in
Lo primero que hay de destacar de este libro es algo negativo: los diálogos. En realidad no existen, ya que en lugar de escribirlos como se hace corrientemente, el autor escribe todo el texto seguido, sin puntos aparte cada vez que habla un personaje y sin guiones. Eso sí, separa por una coma y empieza con mayúsculas después de esta las frases que pronuncian los personajes. Mi ignorancia me impide conocer si esto es correcto, es típico de la lengua portuguesa (ya que en más obras suyas sucede lo mismo) o si es una licencia lingüística que se toma Saramago, en cuyo caso, por muy premio Nobel que sea, debería planteárselo de nuevo, bien él o su traductor, porque es algo incómodo y lioso y resta mucha fluidez al texto ya que es fácil no saber en cada momento si alguien está hablando o es el narrador el que expresa alguna idea.
Por lo demás el libro está muy bien escrito, de forma muy sencilla y se hace interesante la trama, pese a que no pasan cosas extraordinarias. Trata sobre un hombre que de repente se queda ciego, una ceguera blanca que nadie sabe de donde viene y que comienza a extenderse de forma exponencial hasta que la ciudad queda ciega. La acción transcurre dentro de un centro especial donde encierran a los primeros ciegos, aunque según se va extendiendo la enfermedad han de ir buscando nuevos métodos de supervivencia.
No quiero revelar demasiado de la trama, pero el final no me gustó demasiado ya que no es nada original. Da la impresión de que la novela le va creciendo en las manos al autor y la tiene que terminar de forma no muy brillante.
En cuanto al temaA, sobre cómo puede comportarse una persona cualquiera ante lo inesperado, es algo que ya han tratado muchos otros autores a lo largo de toda la historia, desde los grandes clásicos a los más modernos autores de ciencia-ficción. Una historia que me ha recordado mucho a esta, salvando las distancias y que es más amena es “La larga marcha” de Richard Bachean (seudónimo de un autor que habrá ganado todos los premios a los que nunca optará Saramago y que estoy seguro de que ha vendido muchísimos más libros, pese a que los prejuicios de los “entendidos” lo encuadren como un “hacedor de best sellers comerciales”).
Lo que es seguro es que a unos les gustará y a otros no, pero hay que leer el libro entero para poder opinar sobre él.













Desde los principios de los tiempos, más o menos en 2000 a.c las madres prehistóricas no sabían como quitar las manchas de grasa y eces de la ropa, ya que es un dilema que ha inquietado a las mujeres (principalmente) desde siempre.